viernes, marzo 30, 2007

Locomoción Pública y Violencia Social

(a medio siglo del Reventón del 57).


“Ello no fue un movimiento revolucionario, sino

la explicada explosión de la desesperación popular. El

alza de 20 centavos es solo la gota que desbordó el vaso”

(Eduardo Frei Montalba)(1)



Desde la implementación del Transantiago, algunos medios de masas vienen insinuando en forma soterrada o abierta, la posibilidad de una explosión social. Como el próximo 2 y 3 de abril, se cumplen 50 años del levantamiento social del año 1957, creo necesario reflexionar sobre los luctuosos hechos que asolaron a la capital en esa época. Es verdad que la historia no se repite mecánicamente, pero también es cierto que de ella podemos sacar consecuencias, para no repetir los mismos errores.

Claramente, el hecho histórico al que nos referimos no surgió de la nada, sino que es la expresión de un modelo de desarrollo que se empezó a diseñar por las oligarquías criollas a partir del la Constitución de 1925, y que se implementó como la obra maestra de la clase política, bajo la denominación histórica de “democracia nacional desarrollista”, que llegó a su fin el año 1973. Para analizar estos hechos, hay que situarnos en las postrimerías del Frente Popular, en el gobierno del Radical Gabriel González Videla y su sucesor, el populista ex dictador, Carlos Ibáñez del Campo. En este período, el país recibe los influjos del fin de 2° Guerra Mundial y el consecuente inicio de la Guerra Fría; momentos en que el país se verá sacudido por crisis políticas, económicas y sociales. De hecho, entre los años 1947 y 1956, según el premio nacional de historia Gabriel Salazar, se produjeron actos de violencia popular en el área Económico Social, en un número de 29; en el ámbito Corporativo y Gremial, 31; de tipo Político 55 (2). Todos ellos, con activa participación de las masas populares ejerciendo acciones directas de violencia en contra de las políticas estatales. Es más, en materia de locomoción pública, el año 1949, se originó el llamado “chauchazo” (3), en el gobierno de González Videla, que se constituye en un antecedente directo del hecho que estudiaremos.

Los hechos

Despertaba en año 1957, con el estruendo de una prolongada crisis económica, motivo por el cual el presidente de la época, el general Carlos Ibáñez del Campo, el año anterior, había solicitado la ayuda de un grupo de técnicos del Fondo Monetario Internacional (FMI) ; período que se conoce en nuestra historia como “La Dictadura del FMI”. Al igual que ahora, los “técnicos” recomendaron un alza generalizada de precios, los que afectaron –como siempre- a los sectores más pobres de la población. En efecto, estas medidas se tradujeron en una fuerte alza en los productos de consumo masivo, del que no se escapo el pasaje de la locomoción colectiva, el que tuvo un alza que osciló entre un 50 a 100 por ciento, siendo los más afectados los estudiantes de enseñanza media y universitaria. Esta alza, violó un acuerdo anterior pactado entre trabajadores y gobierno, el cual estipulaba que el aumento de la locomoción no podía incrementarse por más de un 25%, con respecto a diciembre de 1956.

El descontento popular no se hizo esperar, teniendo como punta de lanza a los estudiantes universitarios, a los que se agregarían obreros y pobladores.

· Para los días 30 y 31 de enero, la FECH convocó a los estudiantes en vacaciones a manifestarse en la Plaza de Armas capitalina, en contra del aumento del pasaje público. El saldo, un periodista herido y 20 estudiantes detenidos.

· 1° de febrero, la CLJT se pliega a la protesta cotidiana de los estudiantes en la Plaza de Armas. En la noche, son apedreados buses y trolebuses. No se entregó nómina de heridos o detenidos.

· 2 de febrero, el personal administrativo de la Universidad de Chile, alegando retraso en sus remuneraciones, acordó parar sus actividades y sumarse a la convocatoria de la FECH. Paralelamente el Frente de Acción Popular (FRAP), acuerda llamar a una protesta en contra de las alzas, para el domingo 3.

· Lunes 4 de febrero, el gobierno reafirma su política alcista; en tanto, los dueños del transporte amenazan con paralizar el servicio si no se les coloca protección policial para circular.

· Martes 5 de febrero, nuevas manifestaciones callejeras, con un saldo de 11 heridos y 10 detenidos.

Después de una semana de agitación social, el gobierno en un golpe de timón, retira el decreto de alza tarifaria para someterlo a nuevos estudios de factibilidad técnica.

· El 7 de febrero, se celebra una multitudinaria manifestación por parte de las organizaciones sociales que se atribuyen haberle doblado la mano al gobierno. Frente a la casa central de la Universidad de Chile, se dan cita estudiantes de la FECH y obreros de la CUT. Entre los oradores se encuentran Enrique París, Gustavo Horvitz y Julio Estuardo, por la FECH; Juan Lamatta y Clotario Blest, por la CUT. Tras el acto, los asistentes se dirigieron en columna hacia el edificio de la FECH, en el camino se produjeron varios conatos con carabineros, los que terminaran con varios arrestos. Uno de los detenidos, el obrero Manuel Rojas, quien sería liberado para ser conducido a la Posta Central, fallece horas después. El parte médico, según consignó El Mercurio, “pancreatitis aguda”.

· El 10 de febrero, el FRAP llama a un acto en el Teatro Caupolican, para denunciar las prácticas alcistas del otrora general.

· El 14 de febrero, el gobierno denuncia que “elementos extremistas” están instando a la población a sobrepasar el “imperio de la ley”.

· 15 de febrero, en una acción coordinada, un grupo de jóvenes, amparados en la oscuridad de la noche, apedrea el diario El Mercurio.

· 20 de febrero, el gobierno responsabiliza al Partido Comunistas de la tensión social.

La situación entonces pareció retornar a una aparente calma, propia del fin de la era estival; generando en el gobierno, la equívoca visión de que tenía el control de los hechos. En efecto, a fines de febrero, el ejecutivo anunció que subiría el pasaje escolar de 1 a 5 pesos, generando el segundo ciclo de protesta social.

· El 28 de marzo, cerca de las 21 y 15 hrs., los estudiantes se congregaron una vez más en la Plaza de Armas, donde rápidamente se iniciaron conatos con la fuerza pública, la que actuó en forma particularmente violenta. La reacción no se hizo esperar, la multitud contestó apedreando la locomoción pública. El saldo, 1 herido y 13 detenidos, además de numerosos buses y trolebuses inutilizados.

· 29 de marzo, 20 y 30 hrs., estudiantes se congregaron nuevamente en la Plaza de Armas, esta vez secundados de obreros y pobladores, lo que aumentó considerablemente el número de asistentes. Carabineros, sin medir el grado de efervescencia social imperante, reprimió duramente la manifestación expandiendo la protesta a todo el centro capitalino. El caos imperante generó el desastre; en efecto, un microbús perdió el control y envistió a la multitud dando muerte en forma instantánea al suplementero Amador González, a quien trituró bajo las ruedas. La rabia de la multitud se dejó sentir con particular violencia, sobrepasando la acción policial que por momentos se torno errática; esta situación explicaría el ataque policial a la sede del Partido Socialista, dejando contusos a varios militantes y destruyendo su mobiliario. El saldo, un muerto y 25 heridos, no se precisó número de detenidos, pero se calculan en cerca de cincuenta.

Sin lugar a dudas estas dos primeras protestas, del segundo ciclo, generaron en el pueblo un sentimiento de triunfo. Talvez por el número o por la lógica natural con que las masas van adecuando su accionar para repeler la represión, que descordinó evidentemente a las fuerzas del orden mediante el agrupamiento y dispersión de los manifestantes en las diferentes esquinas. Esta situación, no pasó desapercibida en ninguno de los dos bandos, por un lado La moneda, sin mayor análisis táctico, autorizó a carabineros la utilización de armas de fuego; los manifestantes en tanto, se convocaron más temprano.

· 30 de marzo, 11 hrs., la acción de las masas se hizo más intensa que en las jornadas anteriores, tanto es así que según reza el parte policial de la época, entre las 12 y 16 hrs., los “exaltados rompieron los vidrios de 20 buses, 6 trolebuses y 5 tranvías”, lo que confirmó que la protesta no sólo crecía en número sino también en intensidad, confirmándose que el número de vehículos inutilizados era superior al acumulado en los días anteriores. Esta situación, no deja de ser paradójica ya que carabineros esta vez, además de ir premunidos de carros lanza aguas y bastones (lumas), cargaba fusiles ametralladoras, lo que no amedrentó a la multitud. El saldo, 32 heridos, dos ellos graves; 45 detenidos, en su mayoría estudiantes y obreros.

· Domingo 31 de marzo, el presidente volvió apresuradamente de Talca, donde encabezó una reunión de emergencia con su Ministro de Defensa, el contralmirante Francisco O’Ryan, decretando el Estado de Emergencia en la provincia de Santiago, y nombrando como jefe de zona al general Horacio Gamboa.

· Lunes 1° de Abril, la capital amaneció custodiada por tanques. A eso del medio día, y sin convocatoria previa de sus dirigentes, grupos de estudiantes segundarios –ante la incredulidad de los miltares- comenzaron a apedrear la locomoción colectiva. En horas de la tarde, el balance que hacía la ETCE era devastador, sus pérdidas sumaban ya 35 millones de pesos, con la inutilización de 416 máquinas de sus 32 líneas. En tanto, a eso de las 22 hrs. se produjo un “confuso incidente”, un grupo de estudiantes que venía de una reunión en la FECH, por calle Miraflores en dirección al centro, se encontró con una patrulla militar, el resultado, a las 23 y 15 hrs. cae fulminada por un disparo de fusil la delegada de la Escuela de Enfermería a la FECH, Alicia Ramírez Patiño, de 22 años; además resulta herido el estudiante secundario, Manuel Vázquez. El saldo, 1 muerto, dos heridos (ambos a bala), 27 detenidos e incalculables daños a la locomoción colectiva.

· 2 de abril, 8 y 15 hrs., un grupo considerable de alumnos del Instituto Nacional divide una improvisada asamblea estudiantil, donde deciden plegarse a la protesta por la muerte de Alicia Ramírez. A eso de las 11 hrs. se desató el conflicto, grupos espontáneos venidos de las barriadas del cinturón de miseria que rodeaba la capital, comenzó a congregarse en el espacio público, cultural y político de la capital; convergieron con la fuerza de la bronca, el resentimiento y la postergación de las masas cuando asumen su historicidad, no obedecían a ninguna convocatoria previa, solo al afán de protagonismo postergado de años que hoy, por primera vez en el siglo, se hacían presente. Su paso sobrepasó a convocantes, convocados y fuerzas del orden; como un batallón, ensancharon el círculo de la violencia, destruyendo y saqueando lo que encontraron a su paso. Al comenzar la tarde, se contaba el saqueo de Almacenes París, la Joyería Praga, dos armerías y un sin número de negocios menores. A esas alturas, carabineros comenzó a retirarse, sobrepasados, dejaron el lugar a los efectivos militares que llegó haciendo uso de sus armas de fuego. El saldo, entre 12 y 18 muertos (no hubo cifra oficial), más de 200 heridos (la mayoría a bala), cerca de 100 detenidos y daños estimados en 1000 millones de pesos.

Al constatar el curso de los hechos, los convocantes reconocieron que habían sido sobrepasados por los masas, la FECH llamó a negociar, y el candidato de FRAP Salvador Allende, se ofreció como mediador; el resultado, el gobierno se comprometió a suspender las alzas, liberar a los prisioneros, en tanto los convocantes aceptaron que los militares se hicieran cargo del orden público.

Pero, a pesar de los acuerdos entre las cúpulas, que demostraron que las dirigencias no tenían control del escenario social, la masa empobrecida, exaltada y desechada, aún dejaría su huella el último día de protesta.

· 3 de Abril, el alba sorprendió a la capital fuertemente custodiada por efectivos militares; pero, quién le había avisado al pueblo que ya no se contaría con sus servicios. Alrededor de las 10 y 30 hrs., grupos de manifestantes se empezaron a congregar en el centro. Entre las calles Carmen y San Francisco, por la Alameda, cayeron varios manifestantes heridos a bala; en San Diego con Tarapacá, un grupo trató de colocar barricadas pero fueron dispersados a balazas; a las 12 y 30 hrs., una poblada atacó la 12° Comisaría de San Miguel; al atardecer fue atacada con armas de fuego la 19° Comisaría, ubicada en Santa Victoria con Carmen; en la noche se sintieron intensos tiroteos en el Cerro Santa Lucía, la Compañía Cervecerías Unidas de Vitacura, y en las barriadas de la ciudad. El saldo de este último enfrentamiento, 8 muertos (cuatro de estos parecieran haber sido fusilados en el acto), un número indeterminado de heridos, alrededor de 300 detenidos, y daños estimados en más de 100 millones de pesos.

Si bien, no existe consenso pleno sobre las pérdidas que ocasionó el reventón del 57’, los historiadores hablan de cerca de 300 heridos y 29 muertos en los dos ciclos de protesta, con un costo al económico que sobrepasaría los 1300 millones de pesos.

Si la situación de hace 50 años, se parece o no a la experimentada hoy por el Transantiago, o sólo es fruto de la actitud militante de determinados sectores políticos o cierta prensa interesada, es una respuesta que sólo la puede resolver la historia y, por cierto, la opinión de Ud. como lector interesado.


Notas

1.- Apoyo y solidaridad con las jornadas del 16 al 18 de agosto de 1949. Comité de Enlace JUNECH – FECH, NOVIEMBRE DE 1949. Folleto (Archivo, C. Blest).

2.- Jornada de violencia popular, realizada bajo el gobierno de Gabriel González Videla, por el aumento del pasaje de locomoción en 20 centavos (1 chaucha).

3.- Violencia Política Popular en las Grandes Alamedas. Gabriel Salazar, Edit LOM, 2006

Bibliografía

  • Gabriel Salazar: Historia Contemporánea de Chile, Tomo I, II, III, IV y V; Violencia Política Popular en las Grandes Alamedas.
  • Alfredo Jocelyn-Holt, Sofía Correa y otros: Historia del Siglo XX chileno.
  • Homero Ponce: Historia del Movimiento Asociativo Laboral Chileno.
  • Luis Vitale: Interpretación Marxista de la Historia de Chile, Tomo III.
  • Oscar Ortiz: Crónica Anarquista de la Subversión Olvidada.
  • Fernando Pinto Lagarrigue: Crónica Política del Siglo XX.
  • Luis Galdames: Historia de Chile.
  • Anibal Pinto, Jacques Chonchol, Ariel Dorfman y otros: Chile, Hoy.

Etiquetas: , , ,

martes, marzo 13, 2007

Transantiago

v/s

Educación

Muchas son las consecuencias que se pueden advertir a partir de la precaria puesta en marcha del nuevo plan de transporte capitalino, pero sin duda una de las más relevantes, pero a la vez más sutil en su cognición, es la falta de confianza del gobierno en la educación, como motor en el proceso socializador ciudadano. En efecto, durante estas semanas hemos observado como un porcentaje importante de la población, carece de elementos mínimos para interpretar un mapa simple; pero, a la vez lo más impactante, es la ausencia casi absoluta de una cultura ciudadana, que permita a la población un ordenamiento natural y racional ante contingencias urbanas, tales como congestiones u otros hechos contingentes.

Una Mirada Crítica.

Chile está ubicado en el concierto latinoamericano como uno de los países con mayor cobertura educacional, cerca del 100% en básica y 94% en Enseñanza Media. Este dato, ciertamente objetivo, viene a poner entredicho una vez más la tan manoseada calidad de la educación nacional. En efecto, la cruda realidad en la implementación del Transantigo, nos demuestra el archiconocido déjà vu, vale decir, cuál es el papel de la educación en la implementación del nuevo proyecto de transporte.

La Ley de la Selva

Lo transcurrido en estos últimos días, guarda mucha distancia de ciudadanos con 12 años de educación continua. Al contrario, la situación revela básicamente lo contrario, a saber:

1.- Mínimo nivel de ordenamiento ciudadano, natural y racional. Lo que pone en entredicho 12 años de formaciones en actos, jornadas matutinas, etc. Todo indica que estas tediosas rutinas, no fueron sino un ritual carente de contenido, donde hasta hoy, a lo jóvenes no se les enseña para qué hay que formarse y por qué respetar el orden de llegada a una fila; al contrario, sólo se hace si esta el inspector o carabineros, como en este caso.

2.- Escasa cultura cívica para interactuar en medios congestionados. Pasajeros sentados en los pisos, circulando con mochilas al hombro, subiendo a la locomoción sin pagar el importe, etc.

3.- Poca valoración a los Derechos Humanos. Dejando que impere la ley de la selva, sin la más mínima consideración a mujeres embarazadas, minusválidos y tercera edad. En este sentido, hay que consignar que el respeto a la persona no sólo se pone a prueba en dictaduras, sino también e democracia.

4.- La ciudadanía reprobó geografía. El hecho que mucha gente fuera incapaz de interpretar el mapa de recorridos del Transantiago, debe hacer sonar las alarmas ministeriales; en el sentido de cómo se está enseñando la unidad de geografía en la Enseñanza Media.

Un proyecto que pretende hacer cambios radicales en los hábitos del transporte urbano, no pede tener sólo un enfoque tecnocrático, el que a la fecha se ha demostrado a lo menos dudoso, sino que debe ser asumido en gran medida por aquellas instituciones que sirven de soporte en el proceso de socialización ciudadano. En este sentido, el MINEDUC no sólo se mostró tímido sino poco proactivo para asumir el rol que se demanda de él.

Enseñemos Transantiago

Todo indica que el proceso de asimilación del nuevo transporte santiaguino, será una vía larga y tortuosa de recorrer, por lo cuál la educación debe jugar el papel que le corresponde. En este sentido, el MINEDUC debiera estimular en las diferentes unidades educativas, como curriculum emergente en el área de Historia y Ciencias Sociales, actividades que permitan a nuestros jóvenes ser agentes activos en la implementación de este servicio público. Por otra parte, en el curriculum permanente, en 1° año de Enseñanza Media, reforzar las unidades de geografía, educación cívica y ciudadana en el área de Historia Local.

El Transantiago significa, como muchos han repetido, un cambio fundamentalmente cultural, por lo cual la educación formal puede jugar un rol relevante, que permita a los ciudadanos una mejor adaptación a estas nuevas realidades sociales. De lo que se trata es de aprovechar el carácter coadyuvante, de instituciones que tienen la experiencia, la voluntad y el deber de aportar a este cambio cultural.

Santiago Centro, 13 de Marzo de 2007.

miércoles, marzo 07, 2007

Gabriel Salazar,

Habla de Educación.

En el número 30 de la Revista Docencia (1), aparece una interesante entrevista al Premio Nacional de Historia, Gabriel Salazar. En ella, entre otros temas, el destacado historiador social aborda la formación inicial y el rol de los profesores hoy en día. Por la relevancia que la opinión de este destacado intelectual reviste, se transcriben algunos de sus pasajes:

¿Y qué rol están cumpliendo las Universidades que también están marcando esa formación inicial [de los profesores] (2)

Las Universidades no están ni adaptándose, ni especializándose en ese problema porque están más preocupadas de su propia supervivencia y de su propia estructuración como universidades, que de adecuarse a la cultura o a las tendencias que marcan las juventudes. He trabajado en varias Universidades y he visto lo que señalo.

Los planteles de profesores de las Universidades se centran en el trabajo. Hay casos individuales de profesores, o grupos, o determinados centros, que tratan de hacerlo, pero no es la tendencia mayoritaria. Hace falta una reforma profunda, no sólo de la educación como sistema, sino de la formación de profesores en la Universidad. El gobierno, a pesar que hizo una reforma educativa, tampoco ha tocado ese tipo de problemáticas. No ha ido al fondo del problema. No ha tenido una política agresiva al respecto. Sólo le ha interesado la cobertura, más computadores, mejores locales. El informe de la OCDE dice que el sistema educativo sigue centrado en la competitividad como gran principio educativo. Todo se limita a saber si llegaron más niños, los sueldos, la competencia, elevarlos puntajes, etc.

¿Cómo tendría que ser esa propuesta que, según usted, no se ha hecho?

Toda política educativa tiene que estar influenciada de las tendencias reales que están marcando la reorganización de la sociedad y la cultura social, porque la cultura social y la sociedad misma están siendo influenciadas profundamente por el plan laboral. El empleo será el constructor de la sociedad y la cultura en la sociedad; sin embargo, el plan laboral pareciera que está prohibido tocarlo. A partir de ese plan laboral están surgiendo consecuencias enormes para la estructuración de la sociedad, de las relaciones sociales, de la situación de la familia, de la situación de los niños, el aumento en el número de cabos huachos, etc. Esto último no se ha pensado en términos del impacto que tiene en la educación.

Por otro lado, tiene que recoger lo que los propios actores sociales han estado produciendo como respuesta a este problema: La autoconstrucción de la identidad en el margen, una cultura juvenil de nuevo tipo con símbolos, identidad, lazos solidarios en redes y grupos, tribus, colectivos locales, prácticas de asociatividad distintas a las tradicionales; todo un mundo cultural en la calle súper atractivo para los cabros que no coincide con lo que pasa al interior del aula. Entonces hay dos mundos educativos en este momento: el del aula que se rige por viejos principios, tipo “occidente educa”, y luego “el mercado educa” para que compitan bien, versus este otro mundo de una cultura que se autoeduca en función de construir identidad como se pueda. Eso genera cultura. Entonces, es evidente que los cabros sean atraídos como moscas por esta cultura de la calle. Mientras no recojamos eso como principio educativo, exigir más rendimiento, mejores puntajes, o evaluar a los profesores por sus metodologías y pagarles menos cuando no están bien evaluados, no resuelve problemas de fondo.

¿Podría usted profundizar lo que está planteando?

Junto a un equipo hicimos una investigación en Rancagua basada exclusivamente en entrevistas sobre la sociedad civil popular de las zonas más pobres de la ciudad. Entrevistamos a los profesores de las escuelas de los barrios populares, y eso nos llevó a concentrarnos en los niños. Descubrimos tres cosas fundamentales:

Primero, su familia está destruida, por el modelo laboral, padre ausente porque no vive ahí o porque está trabajando. Quedan solos, subsumidos en frustraciones enormes, formando pandillas.

Segundo, la reacción espontánea de los niños es a solidarizar con el cónyuge que queda en el hogar para ayudar a resolver el problema económico, por lo que salen a trabajar. Los profesores nos decían que el 80% del curso sale de clases y parte corriendo a vender “El Rancagüino”, a recoger frutos, al río a sacar arena. Esta solidaridad se va desarrollando mentalmente con su familia y produce una reacción solidaria entre cabros chicos botados. Reciben, además, solidaridad de los jóvenes y los viejos directores de clubes deportivos de barrio. Entonces, se generan redes y lazos de solidaridad horizontal, de ellos con los viejos, de ellos entre sí, de los jóvenes hacia ellos y de las profesoras hacia ellos. Crecen en ese mundo, en una cultura autoeducativa. Conocen lo que es la solidaridad, saben hacerla, generarla y dirigirla, en la horizontalidad. En esa experiencia que les pesa, esos muchachos van creciendo y funcionando por horizontalidad, no por jerarquía.

El tercer elemento que observamos, es que, pese a lo anterior, esos chicos están carentes de afecto, porque las madres aunque están con ellos, los botan, los rechazan, los retan o les pegan. Viven con una desesperación tal que la única reacción frente a eso es la rabia, la frustración y la violencia.

Los profesores nos decían: “de repente nos agraden, de repente nos abrazan, nos besan, son violentos y reaccionan rompiendo cosas materiales”. En ese proceso identitario vemos dos aspectos fundamentales, uno es la solidaridad, y el otro es la violencia. Esta última como reacción a la frustración. Por eso, es imposible pensar en erradicar las reacciones violentas de los cabros a través de la educación formal. Ahora, si uno se da cuenta de que es un sujeto rebelde, pero un rebelde que sabe de solidaridad, entonces, conceptualmente podríamos hablar de un rebelde con proyecto.

A la luz de todo eso, me pregunto: ¿por qué no confluimos en un principio educativo, a partir de la naturaleza misma de esos niños? Por un lado tienen la propuesta, la solidaridad, la asociatividad, la pandilla; por otro lado, el ataque a la sociedad, que ellos lo hacen ahora como violencia, y que por mucho tiempo va a ser probablemente así, pero eso se puede reeducar en la línea de transformación del modelo. Entonces, ¿para qué seguir educando sobre la base del occidente, las ciencias puras, las matemáticas, los puntajes, Europa, etc.? Si no hay eco con lo que está pasando en la casa o en la calle del cabro, no sacaremos ningún resultado.

Según lo que Ud. está mencionando, ¿cuál es el rol del profesor entre esa cultura callejera y esa cultura escolar del mercado?

Los viejos profesores, los de mi generación, creemos profundamente en que la ciencia educa y que la educación debe ser científica; y todo en su conjunto apunta al desarrollo nacional, y/o al cambio social tendiendo a la justicia social. Estro bajo un contexto de respeto a función pedagógica, un tremendo respeto de la sociedad hacia el profesor que tenía sueldos relativamente buenos, con un contrato permanente. Nadie te evaluaba, todo lo contrario, te aplaudían, podías ir mejorando tu condición social por ti solo y tenías una movilidad social. Uno mismo se sentía como potencial, y si mas encima haciendo todo eso, que era como mejoramiento personal, uno pensaba en la solución para los pobres, fabuloso. La generación actual de profesores ya no cree mucho en la ciencia. Creen más en su memoria, en las experiencias de la calle. El profesor descubre que su rol no es trasmitir la ciencia de occidente para lograr la justicia social, sino el problema es cuánto le creo a los cabros para que se desarrollen ellos como verdaderos actores sociales de su destino. Y si yo le creo a los cabros es por que voy a creer lo que está pasando en la calle. Entonces el rol del profesor de la nueva generación es un enlace entre el aula y lo que pasa en la calle, un “lleva y trae” permanente de manera más conciente.

Al nuevo profesor hay que formarlo para que trabaje en los dos ámbitos, y eso no significa sólo tratar materia en el aula, significa investigar en terreno, significa publicar, conmover el desarrollo cultural y social en terreno, convertirse en un intelectual en terreno, en un agente social de desarrollo en terreno. Sólo de esa manera los profesores se podrían adaptar a tos los ambientes y todas las culturas, y ser eficientes en todas.

Hay una gran demanda en todas las escuelas de Historia por estudiar la historia social, es la que se ve privilegiada. El 80% de las tesis tiene que ver con cuestiones contemporáneas, entonces ahí se produce el enlace con las otras disciplinas, van a revisar los archivos, o las bibliotecas de trabajo social, de psicología comunitaria.

Me han invitado a dar conferencias donde el público en su mayoría son los viejos profesores, gremialistas, que pertenecen a partidos políticos. Pero no reaccionan, no tienen las mentes abiertas para estas cosas nuevas. Los que más aprenden y participan son los jóvenes. Un profesor que se convierte en “un pasa materia” por 35 años seguidos produce su muerte intelectual. El verdadero profesor debiera ser ante todo un intelectual, que piensa por sí mismo, piensa con los cabros, piensa en conjunto y está, por tanto, produciendo ciencia o produciendo cultura. Creo que el profesor debe ser ante todo y toda la vida un investigador. Eso impide que se muera el intelectual en el profesor, y que trabaje al unísono con la comunidad local. El profesor debiese ser formado en función de su capacidad de investigar su medio, producir para ese medio, a tono con los actores, compartir la ciencia y la pedagogía con esos actores, para trabajar como una especie de intelectual orgánico. Eso es educación.

En algunos textos usted trabaja el tema de la ecuación participativa, educación dentro de la construcción de una educación ciudadana. ¿Es posible realizar ese tipo de educación, en este contexto?

El actual sistema educativo chileno ha tenido un déficit crónico, que es la masa marginal. Los cesantes y trabajadores precarios han siempre fluctuado entre un mínimo de 35% y máximo de 65%. Nunca se ha resuelto este problema por más que los parámetros macroeconómicos estén fantásticos. Los subempleos son también fantásticos. Entonces, los sistemas educacionales en el país, a lo largo de la historia, nunca han enseñado a los ciudadanos jóvenes y a los niños a cambiar el sistema. Todo lo que se les enseña es a reproducir el sistema. Por ejemplo, la educación cívica consiste en que los cabros se aprendan de memoria la ley para que obedezcan. No se les enseña a decir quién, cómo y porqué se dictó la ley. Si esa ley fue justa o injusta, legítima o ilegítima, no se cuestiona. Se les enseña a obedecer.

Eso significa que esta educación potencia la gobernabilidad del sistema. Nunca se les ha enseñado a los niños y jóvenes a ser ciudadanos, a construir sistemas, a construir o reconstruir el Estado, a construir o reconstruir el mercado y, por tanto, a construir o reconstruir la sociedad. Es decir, nunca se les ha enseñado a usar su soberanía, a usar su poder constituyente. Todo lo que signifique cambio social, construcción de Estado, construcción de sociedad, es una tarea que ha sido apropiada por las fuerzas políticas en primer lugar, pero la ciudadanía nunca ha participado en esos procesos.

Frente a lo anterior, el joven tiene que autoeducarse al margen, casi clandestinamente, en aprendizaje del marxismo, en educación política, en educación popular, por medio de los cordones populares en educación.

Educar para el cambio, educar para ser ciudadanos en todo el sentido de la palabra, nunca ha sido parte del sistema formal de educación. Por eso apareen estos procesos por fuera, y por eso la cultura callejera es profundamente autoeducativa y tiene ventajas con respecto a la otra. La educación de aula nunca va lograr eliminar a los cabros encapuchados. No sacan nada con decir que son malos.

Notas.

1.- Revista Docencia, número 30, diciembre de 2006. Editada por el Colegio de Profesores AG., valor $ 2.500. Lugar de compra: Moneda 2394, Santiago Centro (Edif. Manuel Guerrero); www.colegiodeprofesores.cl , docencia@colegiodeprofesores.cl

2.- Lo consignado en este paréntesis, no aparece en el original.


Links de Interés